Presentamos el blog

Presentamos el blog

Un grupo de profesores y profesoras muy próximos a la Biblioteca tomamos la iniciativa de confeccionar este blog que se presenta con la finalidad de compartir experiencias en torno a la lectura. Es intención de los creadores de este blog que sea abierto a toda la Comunidad Educativa, tanto en la confección de las entradas como en los comentarios que puedan hacerse sobre los temas que se traten. Os invitamos a participar y convertiros en sus protagonistas.

domingo, 10 de junio de 2018

Para que perdure: un libro de textos escritos por nuestros alumnos

Para que perdure es el título de un librito editado por el IES Aljada en el que se recogen textos escritos por los alumnos y alumnas del centro en los últimos años. Constituye una miscelánea de relatos, microrrelatos y textos expositivos de temas y tonos diversos, algunos de ellos ilustrados también por nuestros alumnos. 
Como señala Ana Mula, directora del centro, en el prólogo:
 "Este pequeño libro es el fruto de la creación, de la imaginación de nuestros alumnos y alumnas. Relatos escritos en momentos de intimidad o creados en las clases o en otras actividades del centro, relatos premiados por su mérito, porque han gustado a otros.
Los editamos para reconocer a sus autores y autoras y para agradecerles que hayan aceptado el reto que les proponen sus profesores y la apuesta personal de crear un texto amable para regalar a los demás".

Siste, viator ("detente, viajero"): disfruta de la lectura de algunos de estos textos...




Infancia y juegos. Paula Escudero Martínez


¿Te acuerdas de aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico “pito pito gorgorito a la era verdadera pim pom fuera”?.
 Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple “no ha valido”. Los errores se arreglaban diciendo simplemente…”empezamos otra vez”.
            Tener mucho dinero, solo significaba poder comprarte un helado o una bolsa de chucherías a la salida del cole…
            Para salvar a mis amigos solo bastaba con un grito de “¡por mí y por todos mis compañeros!”.
            Siempre descubrías tus más ocultas habilidades a causa de un “¿a que no haces esto?”.
            No había nada más prohibido que jugar con fuego.
            “¡Tonto el último!” era el grito que nos hacía correr a todos como locos hasta que sentíamos que el corazón se nos salía del pecho.
            Los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado.
            Recuerdo que la mayor desilusión era solo ser los últimos elegidos para el equipo del colegio.
            “Guerra” solo era arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase.
Todos te admiraban si lograbas cruzar la comba mientras saltabas.
            Todas esas cosas simples nos hacían felices, no necesitábamos nada más, solamente dos amigos con los que hacer el ganso todo el día…

         Todo era fácil. El mundo era un lugar pequeño que se reducía a nuestro querido baúl lleno de juguetes.
            Papá nuestro héroe, mamá nuestro ídolo.
            Si se tuviera que resumir en una palabra, esa sería inocencia…
            Inocencia al caerse un diente y dejarlo debajo de la almohada, al esperar un cinco de enero a los queridos Reyes Magos, a pensar que tan solo con decir “casa” podías parar cualquier cosa, a creer en cuentos de hadas, de princesas que besan sapos…
            ¿Recuerdas cuando nadie podía detenernos? Las bicicletas impulsadas por nuestros pies desnudos corrían a gran velocidad.
            Esquivábamos cada árbol pequeño u grande, cada piedra, cada caracol…pero ahora ya no estás…
¿Quién cuidará los hormigueros del parque?



NINFA NENÚFAR
Carmen López Navarro

Aquel museo estaba vacío. Nadie acudía allí a aquellas horas de la mañana; nadie, excepto Nina. Nina iba todos los días a la misma hora a ver y contemplar el mismo cuadro. Eran unos nenúfares. Para Nina ese cuadro era el más hermoso, cautivador y elocuente de todos. Solo constaba de tres nenúfares y un solitario espacio entre ellos.

Nina, cautivada por su delicadeza y hermosura, tuvo el impulso de tocar aquel cuadro. Quería sentir en su cuerpo aquellas hermosas flores. En el momento en que sus dedos rozaron el papel, unas garras tiraron del brazo de Nina haciendo que quedase impresa en el lienzo. Se había quedado encerrada eternamente en aquel hermoso cuadro.

A Nina le hizo mucha ilusión. Ya formaba parte del extraordinario cuadro que ella tanto amaba. Ahora los nenúfares no estaban solos. Tenían a una misteriosa  ninfa flotando junto a ellos.



BÚSCALE  HUECO
Rosalía  González  Hernández

                                                
L
a ventisca de nieve cada vez es más intensa. En el interior de la humilde cabaña, las chispas de la chimenea rompen el silencio que predomina durante toda la tarde. Sobre el suelo, una niña de apenas cinco años colorea las figuras que su abuela le ha dibujado anteriormente.
-        - ¿El sol es amarillo?
-       - Sí, cariño.
-        - Abuela, ¿y el árbol?
-       -  Verde, ese de ahí – señala uno de los lápices.
-        - ¿Y este? ¿Este para qué es?
La niña coge una cera negra. La mira extrañada y se la devuelve a la anciana.
-       -  No me gusta.
-         -¿No? Pero es igual que las demás. El negro es un color muy importante, aunque no lo creas. Verás:


“Cuenta una antigua leyenda que hace miles de años, cuando todavía no existía ni la más diminuta mota de polvo, dos seres inmortales gobernaban en la inmensa soledad del vacío. El dios Hacco intuía en la tristeza de su hijo que este se sentía terriblemente solo. Fue por eso que decidió crear un mundo donde poder distraer sus sentidos.
 Así que en apenas una semana, el laborioso trabajo de “La Creación” se puso en marcha. Poco a poco, los delicados movimientos que el dios realizaba con su dedo índice daban forma a un nuevo proyecto. Levantó montañas y marcó senderos; cavó gigantescos hoyos que más tarde rellenó con toneladas de agua; cubrió la tierra con árboles que formaron inmensos bosques; creó el viento, las nubes y el sol; el hielo y el fuego, así como el frío y el calor. Incluso se atrevió con algo que creían imposible: dar vida. Primero, empezando con los animales, inventó millones de razas, unas más grandes que otras, más poderosas, rápidas o fuertes. Unas de tierra y otras acuáticas, con alas o patas, plumas o pelo. Todas con características diferentes.
Más tarde, apareció la raza humana. Fue complicado hacer miles de réplicas, con distinto pensamiento y físico. Así que en esta última peculiaridad no puso tanto empeño. Un cuerpo esbelto para cada persona, de cabellos suaves y piel fina y pura.
Al séptimo día, cuando pensaban que todo estaba terminado, el niño planteó una duda a la que Hacco no había dado importancia.
-         -Padre, creo que falta algo.
El dios, pensando en las divinas creaciones que hizo para su hijo, no veía ningún fallo.
-       -  ¿De qué se trata, Zonder?
-        - Has creado un mundo de líneas y siluetas vacías. Un mundo sin contrastes.
¡Era cierto! Hacco había estado tan ocupado ideando seres, que se olvidó de darles profundidad y pigmentación. Pero el dios estaba demasiado cansado para ilustrar cada una de sus creaciones. Así que, con un último movimiento de dedo, hizo aparecer una caja de pinturas. La inmensa variedad de tonos que brillaban en el interior dejó boquiabierto al niño.
-        - Ahora te toca a ti. Puedes utilizarlos todos. Ve y colorea cada elemento como más te guste.
Zonder, sin pensarlo dos veces, salió al exterior y comenzó a cumplir órdenes de su padre. Tenía tantas gamas para utilizar, que se mostraba indeciso al intentar elegir solo una.

Con una gran pincelada cubrió de azul el cielo. El sol…, el sol sería amarillo. El más brillante que hubiera. Así iluminaría a todas horas y en todas partes. Utilizó al completo la paleta de verdes que tenía para darle color a los pinos, palmeras, tomillos y retamas…; las nubes blancas; el fuego anaranjado; y para los animales mezcló grises, ocres y marrones en su infinidad de tonos. Rojos, amarillos, púrpuras y celestes impregnaron los pétalos de las flores y dieron vida al campo. Sentía tanta emoción que se atrevió a utilizar todos los colores juntos y así vio brillar en el cielo un arcoíris inmenso… Hombres y mujeres lucían cabellos dorados, ojos  verdes, azules o acaramelados, con la tez pura y rosada.



Cuando el niño volvió junto a su padre, le entregó satisfecho la caja de pinturas. Todas estaban usadas, menos una.
-         -¿Y este? ¿Por qué no has utilizado el negro?
-         -No me gusta. Es demasiado oscuro y triste. Mires donde mires, es mejor encontrarse colores vivos y resplandecientes. Además, no encaja en ningún sitio.
-        - Como tú quieras, hijo. Esta labor era tuya y la has hecho maravillosamente.

Al cabo de unos días, donde antes rebosaba alegría y felicidad, ahora no había más que discusiones. Los animales se enfrentaban entre sí muy a menudo, las plantas se estaban marchitando, las personas se volvieron irritables… ¿Qué estaba pasando? El dios no había creado el odio, la muerte ni el desprecio.
Poco tiempo después, se dio cuenta del problema. Sin la oscuridad, los animales y las personas eran incapaces de conciliar el sueño. Estaban tan cansados que perdían el juicio. Y las plantas morían debido a la ausencia de negros nubarrones  que no dejaban caer la lluvia sobre ellas.

Así que, sin perder tiempo, Hacco volvió a entregarle las pinturas a su hijo para solucionar lo ocurrido. El niño creó las sombras, la oscuridad y la noche. En el cielo negro trazó una esfera albina, brillante, y millones de puntitos incandescentes. Así entre la opacidad siempre habría minúsculas bombillas encendidas que restarían temor a las tinieblas.
¿Y por qué no? Su osadía no encontraba límites y Zonder se atrevió a crear matices entre la raza humana, a través de la que esparció diversas pinceladas de tonos oscuros. Y se le antojó que eso era bello.  
La paz y la tranquilidad volvieron a gobernar en ese mundo en el que, a pesar de todo, cada cual tenía su sitio.”
                                                 Han pasado varias horas y ya ha caído la noche. La fuerte ventisca que antes golpeaba las ventanas ha cesado. Junto al fuego, la abuela acaba de narrar la historia de aquella leyenda tan mágica como cierta, mientras su nieta, que la ha estado escuchando, concluye su trabajo con satisfacción.
 La anciana acaricia repetidamente el rostro de la pequeña y no tarda en percatarse de que se ha quedado dormida. Con cuidado, la acurruca en el sofá y extiende una gruesa manta de lana sobre ella. Se arrodilla y recoge del suelo el dibujo de la niña. Al mirarlo, susurra suavemente para sí:
-        - ¿Ves, cariño? Todo tiene su hueco. Solo hay que saberlo encontrar.
 Y balaceando levemente la cabeza, no puede evitar sonreír. 




martes, 1 de mayo de 2018

Poesía por los pasillos del Aljada para celebrar el Día del Libro

El pasado día 23 de abril celebramos el Día del Libro llenando de poesía viva los pasillos del IES Aljada. Varios alumnos y alumnas del centro interrumpieron las lecciones de sus compañeros leyendo poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, Gloria Fuertes, Ángel González, Miguel Hérnandez o Pablo Neruda, entre otros. Los versos volaron en este día primaveral desde los pasillos hasta las aulas, abiertas de par en par para la ocasión.




Un día con el club de lectura de la ONCE


El pasado miércoles, 17 de abril, un grupo de alumnos y alumnas de 3º de ESO visitaron las instalaciones de la ONCE en Murcia, acompañados por sus profesoras de Lengua y Literatura. Fuimos invitados por el Club de Lectura de la ONCE a participar en una de sus reuniones, en la que se iba a compartir impresiones sobre La ladrona de libros, de Markus Zusak. Esta actividad se pudo realizar gracias a la iniciativa de Emilio, miembro del Club y antiguo profesor de nuestro centro, y al trabajo de Feli, encargada de la biblioteca de la ONCE. Los miembros del club de lectura nos recibieron maravillosamente. Nos dejaron impresionados, mostrando las distintas formas en las que las personas ciegas o con poca visión pueden leer y nos ilustraron sobre el sistema braille. Se creó una atmósfera muy emotiva en la que fluían con naturalidad las reflexiones sobre la vida, la muerte, la literatura, la amistad o el amor, tomando como punto de partida el libro propuesto. Fue, sin duda, una jornada muy enriquecedora y especial, como constatan las palabras de algunas de las alumnas participantes en la actividad. 

Resultado de imagen de la ladrona de libros


Siendo sincera, aunque la recuerdo como una de las mejores salidas que he hecho en el instituto, al principio no pensaba así.
Cuando llegamos a la ONCE nada me pareció extraordinario: un edificio normal, sin nada diferente a lo que ya conozco. Todo indicaba que la excursión iba a ser un completo aburrimiento.
Pero mi primera impresión fue equivocada, y lo comprendí en cuanto empezamos a conocer a los miembros de la organización. Pude ver inmediatamente sus ganas de enseñarnos cómo era para ellos la lectura, su ilusión por conocernos, motivarnos y hacernos pasar una provechosa y amena jornada. Y, sin ninguna duda, lo consiguieron.
Después de que la organizadora del proyecto se hubiese presentado, así como dos antiguos profesores de nuestro instituto (ahora miembros de la ONCE), subimos a una sala en la que nos esperaban otras personas de la institución. Nos explicaron cómo funcionaba el sistema braille y otros dispositivos para móviles y aparatos electrónicos que se activaban por la voz. Todo me pareció muy interesante, aunque lo que más me atrajo fue escuchar leer a una mujer un fragmento de “La ladrona de libros” en sistema braille.
Fue en ese preciso instante cuando me di cuenta de lo importante y necesario que es ese sistema. A esa señora lo que le gustaba realmente era leer y hubiera sido muy injusto negarle que disfrutara de ello, solo por un problema de visión.
Más tarde comenzó el debate sobre el libro. Lo mejor fue la manera en que nos trataron, con cariño siempre y sin hacernos sentir menos por ser más pequeños. Realmente eso me encantó.
Finalmente me quedé con una buenísima sensación en el cuerpo y, en la memoria, una frase que pronunció uno de los participantes: “No nos tratéis diferentes por ser ciegos”. Le encontré todo el sentido a esa reflexión.  No me arrepiento en absoluto de haber hecho esta visita.  Todo lo contrario.
                                                           SOLEDAD TARÍN ACOSTA, 3º ESO Ci







La verdad es que no sé por dónde empezar. Me lo pasé genial en la excursión a la ONCE. Esas personas me llenaron de emociones…
Fuimos a debatir el argumento y el mensaje de “La ladrona de libros” y acabamos hablando de lo valiosa que es la vida. La novela extrae lo mejor de ti. Te anima a reflexionar sobre el amor, la guerra, la amistad y también (no podía faltar)  la muerte. Ella es una de las protagonistas, la narradora de la historia.
Al iniciar la visita saludamos a varias personas con dificultades de visión y entramos a una sala llena de instrumentos que les facilitan la lectura.  Hicieron varias demostraciones: cómo leían, cómo distinguían  los relieves de un mapa…aunque tengo que reconocer que lo que más me conmovió  y sorprendió fue escuchar a una señora ciega leer -¡incluso más rápido que yo!- un fragmento de la novela.
Creía que ya nada me podía sorprender más; sin embargo, bajamos a una sala abarrotada de personas con discapacidad visual. Empezamos a compartir   nuestras opiniones  sobre el libro. Me encantó enterarme de cómo piensan, darme cuenta de que eran cultos y sabios. Participó mucha gente. Yo destacaría sobre todo las reflexiones sobre la vida y la muerte. Creo que esas reflexiones hacen mejores a las personas.
Para finalizar nos obsequiaron con un aperitivo, hablamos de lo bien que lo habíamos pasado y nos dieron las gracias. ¡Ellos! Somos nosotros quienes  estamos agradecidos.
En mi opinión no podemos tener ninguna queja de la excusión. Fue fantástica.
AMALIA VALVERDE MARTÍNEZ, 3º ESO Ci